Roberto Guajardo

-Te voy a contar unas historias de cuando Chuy era Presidente Municipal de Múzquiz.


Estando en la Presidencia, el director de obras públicas era el Arq. Hector García “ el Gachupín “, yo era el Secretario del Ayuntamiento, este mando sacar una copia a colores de un billete de 500 pesos , y bromeando me la enseñó a mí y al tesorero que era el Ing. Luis Elizondo, de repente desaparecido el billete y cayó en un baile que organizó el DIF, sin saber nosotros me dice Chuy que junte a todos los funcionarios de la Presidencia y nos dice muy solemnemente: que la habían hablado de la Procuraduría, el fiscal para comunicarle que andaba una banda de falsificadores de billetes, y nos dijo ahora resulta que la banda la tengo aquí en la Presidencia, todos reímos ya sabíamos que el billete había caído en el DIF, en ese tiempo nos pagaban en nómina en efectivo en sobre, cual fue la sorpresa del Arq. García que ahí le apareció el billete falso de 500 pesos como parte de su nómina y el DIF recuperó su dinero. La reunión duro más de una hora, Chuy regañó a toda la administración.

Cuando estábamos en la Presidencia, nos invitaron de Sabinas, hacer un equipo de boliche para participar en un torneo, lo hicimos de puros funcionarios, Chuy no sabia, él no estaba en el equipo. Los juegos en Sabinas comenzaban a las 7:00 pm nos teníamos que ir a las 6:00pm y eran Lunes , Miércoles y Viernes, trabajábamos hasta las 8:00pm. Un viernes que era último día del mes, estando en el torneo de boliche en Sabinas por medio de un sonido vocean a Luis Elizondo o a Roberto Guajardo (en ese tiempo casi no había celulares) fue a contestar el Ing. Luis, cuál fue su sorpresa; era Chuy que estaba en la Presidencia solo , todos los funcionarios estábamos en Sabinas . Sin hallar qué decirnos o cómo regañarnos le dice a Luis: - “Qué bonito, todos en Sabinas y yo aquí solo. Pues me están pidiendo la Glosa (era un informe de Tesorería que se manda al Gobierno del Estado) y resulta que nada más Muzquiz y Viesca no la han mandado"-. Fue el primer nombre que se le ocurrió a Chuy , todo el camino a Múzquiz nos venimos riendo por la ocurrencia.


Un día estando almorzando en un restaurante, Chuy , Luis Elizondo (tesorero), Hector García (director de obras públicas) y un servidor, como siempre tomó la palabra y no la soltó. Yo, como siempre, a todo le decía que si. Luis lo miraba asustado y Hector movía la cabeza como diciendo que no, en ese rato se levanta Chuy al baño, y me dice el arquitecto: - "Porque a todo le dices que si? Hay cosas que no son ciertas"-, le respondí -"Me cuesta el mismo trabajo decirle que si, que decirle que no"-. En eso llego Chuy y se da cuenta y nos dice: -"Por eso me gusta platicar con Roberto, no da contra a nada, vas a durar 200 años"- y todos soltamos la carcajada.


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